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OH MORADORA


Video del tema "Oh Moradora" que se desprende de la producción "25 Años de Ministerio" de Jaime Murrel, grabado en el año 2005.

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ENCIENDE UNA LUZ


Video del tema "Enciende Una Luz" que se desprende y da nombre a la producción "Enciende Una Luz" de Marcos Witt, grabado en el año 1999.

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¿COMO LIBRARSE DE LOS TEMORES? ( I )

Por: Dr. Jorge H. López

Es muy normal que el ser humano tenga temores, pero debemos decirles que hay temores que son buenos. Por ejemplo: su hijo está aprendiendo que lo caliente quema, usted le dice: -no toque ahí, se va a quemar-. Pero la mayoría de niños no creen en lo que dicen los papás. En eso toca la estufa y se quema. La próxima vez cuando ese niño vea roja la hornilla no la va a tocar. Hay temores que nos libran de esas consecuencias terribles y todos los seres humanos nos protegemos. También hay temores que son enfermizos, hay gente que realmente está atada a ese problema y es una de las revelaciones más eminentes y sorprendentes de la actual civilización tan estresada y nerviosa. Muchas personas son presas del temor, porque el temor es un problema que sufre toda la gente.

El prestigioso tiene temores, el alienado también, el rico tiene temores, el pobre también. El educado o el ignorante, el viejo o el joven todos luchamos con el temor. Hay distintas clases de temores. Hay quienes tienen temor de sí mismo, otros tienen temor de otros, hay quienes tienen temor del pasado, otros del presente o hay quienes tienen temor del futuro. Temor por enfermedad o por la muerte, temor por la pobreza. La lista continúa.

Así que la falta de temor en una persona puede ocasionar una situación peligrosa, sin embargo, muchos temores son anormales, socavan nuestra eficiencia, nuestra felicidad y nuestro bienestar físico y mental. Nos paralizan cuando nos atemorizamos. En la Biblia hay un libro que produce un poquito de temor. Ese libro se llama Apocalipsis, es un libro que ha inspirado a algunos productores de Hollywood a hacer películas.

En este libro se habla de los cuatro jinetes del Apocalipsis, ahí se habla del lago que arde con fuego y azufre, ahí se habla de la muerte eterna, de muchas cosas. Pero yo los quiero invitar a que leamos los primeros versículos que están en el capítulo 1: 9 en adelante, ¡mire qué historia tan interesante! Yo, Juan, hermano de ustedes y compañero en el sufrimiento, en el reino y en la perseverancia que tenemos en unión con Jesús, estaba en la isla de Patmos por causa de la palabra de Dios y del testimonio de Jesús. En el día del Señor vino sobre mí el Espíritu, y oí detrás de mí una voz fuerte, como de trompeta, que decía: «Escribe en un libro lo que veas y envíalo a las siete iglesias: a Éfeso, a Esmirna, a Pérgamo, a Tiatira, a Sardis, a Filadelfia y a Laodicea.» Me volví para ver de quién era la voz que me hablaba y, al volverme, vi siete candelabros de oro. En medio de los candelabros estaba alguien «semejante al Hijo del hombre», vestido con una túnica que le llegaba hasta los pies y ceñido con una banda de oro a la altura del pecho. Su cabellera lucía blanca como la lana, como la nieve; y sus ojos resplandecían como llama de fuego. Sus pies parecían bronce al rojo vivo en un horno, y su voz era tan fuerte como el estruendo de una catarata. En su mano derecha tenía siete estrellas, y de su boca salía una aguda espada de dos filos. Su rostro era como el sol cuando brilla en todo su esplendor. Al verlo, caí a sus pies como muerto; pero él, poniendo su mano derecha sobre mí, me dijo: .

¿Qué le vamos a decir nosotros a los que están al lado nuestro? Hay quienes van a tener qué enfrentarse mañana a una entrevista para solicitar trabajo, quizá lleven muchos días sin trabajar, y a lo mejor ya necesitan los recursos para cubrir sus necesidades, a lo mejor ya tuvo unas entrevistas previas y hay varios aspirando a la plaza. El consejo para usted es el mismo que Juan recibió aquí ahora. ¿Cuál es el consejo para esta persona? “No tengas miedo”. Llega tranquilo, eso sí vaya pidiendo, llega presentable y antes de entrar órele al Señor diciendo: Ayúdame para que pueda hablar con esta persona y que me conceda el empleo.

A lo mejor usted tiene que ir mañana a una audiencia al juzgado y cuando uno va al juzgado siente miedo, y si usted tiene un problema judicial que resolver ¿Cuál es el consejo? No tengas miedo. A lo mejor tiene que ir a pedir la mano de su novia, cuanto nos toca y tenemos que enfrentar al suegro y a la suegra, lo que uno siente es un poquito de miedo, pero el consejo es “no tengan miedo”.

La misión y el mensaje de Jesús es liberar a la humanidad del temor enfermizo. Ciertamente el problema del temor es un problema que se reconoce en muchas vidas y por eso está Cristo para librarnos de los temores. Pero hay dos palabras que destacan en la Biblia: No temas. Es otra manera de decir lo mismo que leímos en Apocalipsis, desde el principio. En Génesis 15 : 1 dice: Después de esto, la palabra del Señor vino a Abram en una visión: «No temas, Abram. Yo soy tu escudo, y muy grande será tu recompensa».

El escudo es para defenderse de las flechas, para defenderse de la espada, cuando usted es atacado, cuando usted le sacan un artículo en la prensa y lo critican, cuando a usted lo calumnian, lo difaman o cuando a usted lo llaman para amenazarlo de muerte, usted necesita un escudo, usted necesita una protección ¿quién es su escudo? ¿El jefe de la policía? ¿El ministro de gobernación, el guardaespaldas que contrató? Cuando Dios es nuestro escudo usted de verdad no va tener ningún temor.

Porque el problema que la mayoría enfrentamos es que nos dejamos dominar por las circunstancias, por ejemplo: alguien levanta el teléfono y le dice: “Yo conozco que usted se llama Agapito Juárez y sé que vive en la colonia La Enchilada y que tiene tres hijos que estudian en el colegio Quien sabe cual”. Entonces usted empieza a llenarse de miedo, de temor. Y sale aquella frase: “¿Y ahora quién podrá defenderme? ¿Cuál es la respuesta? ¡Ah el Chapulín Colorado! Dijo alguien por ahí. Pero no es así, la respuesta es que tenemos a Dios como defensor. Yo preguntó ¿Podrá alguien sobornar a Dios para que nos deje solos? No. Cuando tenemos confianza en el recurso humano que nosotros contratamos para que nos cuide, somos vulnerables, porque son muchos los estadistas que han sido muertos por su propio elemento de seguridad. Por eso el escudo que debemos tener es Dios.

Al hijo de Abraham, Isaac, en Génesis 26: 24 cuando estaba en esa tarea de cavar pozos en el desierto, esa noche se le apareció el Señor y le dijo: 24 Esa noche se le apareció el Señor, y le dijo: «Yo soy el Dios de tu padre Abraham. No temas, que yo estoy contigo. Por amor a mi siervo Abraham, te bendeciré y multiplicaré tu descendencia».

Cuando usted se queda sin su papá. Cuando usted se queda huérfano y su papá es el que realmente levantó la empresa, se fajó duro y logró echar adelante los negocios y la cosa va caminando bien. Usted está ahí, pero sabe que ahí está su papá. Y su papá es el que se las conoce todas. Y este puede ser un papá como aquel, sin mayor educación, pero había logrado salir adelante y tenía una gran producción de pan en sus panaderías y un día manda una nota con el contador al que le dice: -“Llévele esta nota a la empresa tal, que mande mil quintales de arina de trigo al crédito”-. El contador le dice: -Señor, harina se escribe con h. Entonces –le contesta- escríbala usted con h y pídala a nombre suyo, a ver si se la mandan.

A veces los hijos ya escriben harina con h pero no tienen el crédito del viejito. Y Abraham era el viejito, era el mero, mero, pero se murió ¿cómo creen que se sentía Isaac? Desamparado. Hay que cavar pozos para conseguir el agua, para sus ganados y sus criados y el Señor se le aparece y le dice: «Yo soy el Dios de tu padre Abraham. No temas, que yo estoy contigo».

Su papá se murió, pero ahora tiene un mejor papá con usted, uno que no se va a morir, uno que no se va a ir porque el problema con nuestros papás es que por muy buenos que sean se mueren. Si su papá todavía está vivo, vaya a verlo hoy, porque mañana quien sabe.

Cuando a usted le secuestran a su hijo, eso es muy difícil. Cuando a usted lo llaman y le dicen: “Aquí tenemos a su hijo secuestrado y tiene que darme tal cantidad de dinero”.

El problema algunas veces no es tanto el dinero sino la angustia que produce el secuestro del hijo. Y a Jacob le secuestraron a su hijo, porque mandó a su hijo a ver cómo estaban sus hermanos que estaban trabajando en el campo y en vez de recibir con agrado a José, sus hermanos le tenían celos y envidia y quisieron matarlo, pero optaron por venderlo. Jacob sufrió la angustia por su hijo. Más adelante se enteró que estaba en Egipto y no sólo en Egipto, era el segundo después del faraón. No sólo le mandó a decir vente para acá, sino que Jacob envió a sus hijos, a los once que le quedaban para ir a traer comida a Egipto, y usted conoce la historia. José se quedó con uno de ellos. Y Jacob pensó, seguramente, José debe de estar amargado y resentido por lo que le hicieron sus hermanos. Cómo son capaces los hermanos de matarlo en la mente, de secuestrarlo y luego venderlo como esclavo y dejarlo allá en Egipto. Quién sabe cuántas cosas pasaron por la mente de Jacob y por eso en Génesis 46: 3 el Señor le dijo: —Yo soy Dios, el Dios de tu padre —le dijo—. No tengas temor de ir a Egipto, porque allí haré de ti una gran nación.

¿Saben ustedes lo que está pasando en muchos países de Europa y en Norteamérica? Lo que está pasando es que gracias a todos los inmigrantes que han ido de Latinoamérica a Estados Unidos, la iglesia está creciendo, la iglesia se está renovando, la iglesia está tomando nuevo entusiasmo, porque los hermanitos que llegan de acá con fuego lo van a contagiar. En Londres la iglesia más grande de Londres está formada por inmigrantes. Así que no tema, si se tiene que ir por ganas o porque tiene que salir huyendo, no tema. Estoy convencido de que a donde quiera que vayamos nos pueden sacar desnudos, sin un centavo, a cualquier país del mundo, ¿Pero si Dios está con nosotros, quién contra nosotros? El Señor nos va a cuidar, nos va a guardar, vamos a salir adelante. No es fácil cambiar de país de un día para otro, pero el Señor dice “No temas”.

Pasa el tiempo y los israelitas se encuentran en el Mar Rojo, a punto de ser capturados por el ejército egipcio, están angustiados. Tenían temor en ese momento, porque si el faraón los captura y los lleva de regreso a Egipto, la esclavitud hubiera sido más difícil. Pero el Señor consoló a los israelitas diciéndoles en Éxodo 14 : 13 —No tengan miedo —les respondió Moisés—. Mantengan sus posiciones, que hoy mismo serán testigos de la salvación que el Señor realizará en favor de ustedes. A esos egipcios que hoy ven, ¡jamás volverán a verlos!

Dios está con nosotros listo para darnos el ánimo que necesitamos. El Salmo 23:4 dice: Aun si voy por valles tenebrosos, no temo peligro alguno porque tú estás a mi lado; tu vara de pastor me reconforta. Qué alegría saber que tenemos a alguien a nuestro lado en los momentos más difíciles que es el Señor, el que está con nosotros para ayudarnos en esas circunstancias. El Señor está a mi lado.

Isaías 41:10 dice: Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa. Subraye esa palabra, aprenda esa palabra, porque usted puede estar sin su papá, sin su mamá, sin sus hermanos, sin sus amigos, lejos quizá en cualquier país del mundo, pero si Dios está con usted, usted no tiene por qué temer ni por qué angustiarse.

Por lo general, la gente se atemoriza por cosas que no son realidades todavía. Pero aún así muchos cristianos son atormentados por muchos temores, eso no debería ser, porque nosotros tenemos que romper con el hábito del temor, antes de que nos destruya a nosotros.

Ahora, hay cuatro hábitos que tenemos que aprender para vencer el temor y esos cuatro hábitos se los voy a platicar la semana entrante.

www.frater.org

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TESTIMONIO DE ARTURO ESPINOZA

Via: www.cristoesturuta.cl

Nació el 16 de diciembre de 1938 en la ciudad de Santiago. Hijo del matrimonio compuesto por Arturo Espinoza Campos y Ernestina Contreras Vásquez, Obispo y Diaconisa respectivamente, fundadores de la Iglesia de Dios Pentecostal.

Un hombre criado bajo el alero cristiano conocedor también del amor y la misericordia de Dios.

Luego de la dolorosa partida de su padre, el Obispo y fundador de nuestra misión; y al poco tiempo después de su madre; en las Conferencias de 1981 en la ciudad de Los Ángeles es nombrado Pastor Probando para la Iglesia de Ñuñoa - Santiago.

Regresando de las Conferencias tomó posesión del cargo gracias a Jesús, que lo bendijo mucho. “En esa época sentí de parte del Señor de comenzar a realizar campañas Evangelísticas en todos los Templos correspondientes a nuestra iglesia”.

Iba todo el trabajo espiritual funcionando a la perfección; y llegamos a la reunión general del día 4 de julio del mismo año, fecha importante por la independencia de EE.UU., pero que para nosotros correspondía una reunión especial donde la iglesia estaba repleta; habían visitas, un grupo musical, “Recuerdo esa noche estuvo todo muy hermoso y especial”.

Eran meses muy lluviosos “recuerdo que ese año las inundaciones produjeron muchos estragos y también damnificados, lo que produjo campañas de recolección de alimentos para apalear esta situación, pero gracias a Dios y en nuestra iglesia no había ninguna familia en esta condición”.

Terminada la reunión y después de habernos gozado mucho con Dios, eran alrededor de las 23:15 hrs. cuando suena el timbre de la casa y nosotros pensando en que era una encomienda que estábamos esperando con mi esposa; fueran las niñas del servicio a abrir la puerta y me comentan que unos caballeros me buscaban, cuando salí a recibirlos me piden que por favor los atienda porque ellos traían una donación para los damnificados, a lo cual mi respuesta fue que no necesitábamos, dado que no teníamos problemas con ninguno de los miembros de la iglesia y que esa ayuda la podrían aprovechar en otro lugar que fuera más útil, ellos insistiendo, me señalan diciendo que necesitaban conversar conmigo y si yo era tan amable en recibirlos; yo miré mi condición y pensé que quién era yo para no recibir a una persona que esta necesitada espiritualmente y que necesite un consejo y con todo ese amor de cuando uno comienza su ministerio y la inexperiencia misma de la vida, accedí a que entraran en mi casa y los hice pasar al living, (que no acostumbro hacerlo dado que tengo mi oficina para este tipo de situaciones), entraron estos dos hombres, yo no me senté y no les quitaba la vista de encima; y cuando dejo de mirar a uno de ellos, inmediatamente saca un revólver y me dice: “Esto es un asalto”.

Naturalmente que mi actitud cambió puesto que me puse muy tenso en respuesta a la situación de pánico del minuto, acto seguido me señalan que los dos portaban armas y de inmediato pensé en la situación y también en Dios, que nos ayudara y dejé que la situación transcurriera de forma que no resultara nadie lesionado. Uno de ellos me dice que me ubicara en otro lugar dentro de la misma casa a lo cual me negué y optaron por, maniatarme; y mientras lo hacían viene un tercer individuo con un objeto muy contundente y una violencia inusitada me dice: “no te están diciendo que te agaches” y simultáneamente me golpea en el costado izquierdo de mi cara, en mi oreja, y me la parte debido a lo cual quedo inconsciente y caigo al piso atado de pies y manos.

Cuando vuelvo en sí, veo a un tipo que tiene a mis dos hijos tomados dándome la espalda y cuando vi ese cuadro vino la reacción de todo padre, pensé en ese momento que se los iban a llevar a ellos, entonces comencé a hacer fuerzas en mis manos y corté no sé cómo, hasta hoy me pregunto, esos cordeles gruesos que me maniataban de pies y manos. Cuando me pongo de pie el tipo que tenía tomados a mis hijos me ve re-incorporado y se asusta, dado que mido alrededor de 1.95 mt. y se sorprende. En ese mismo instante siento la voz del diablo que me dice: Pégale un puñete a este y después al otro e imaginariamente yo ví donde y cómo debía hacer esto para salvar un poco la situación, pero instantáneamente dije: Señor, Tú me cambiaste soy tú hijo Señor; antes habría reaccionado de esa forma, pero Tú me cambiaste y ahora soy hijo tuyo, un ministro tuyo y estoy en tus manos. Mientras pensaba en esto uno de estos individuos me dispara tres balazos; conozco, porque fui militar también, y sé que son cinco tiros y le tomo la mano y al hacerlo lo levanto y lo volteo hacia el piso y lo dejo caer justo en el vértice de la puerta y se parte literalmente la frente, el ojo y parte de su mejilla saltando inmediatamente la sangre y cae.

Una vez sucedida todas estas acciones en un lapso de 5 a 10 minutos y sin tener nada mas que hacer en la casa, escapan sin dejar rastros.

Ya mas tranquilo pero sin dejar de considerar la gravedad de mi estado, dado que sangraba mucho, llamamos de inmediato a Carlos Montt, un amigo que también era hermano y miembro de nuestra iglesia y que hoy descansa en los brazos del Señor, y a los dos minutos ya estaba en nuestra casa listo para llevarme a la asistencia publica, posta central. Llegamos al centro hospitalario donde me atendieron en el mismo momento y muy excelentemente, sacándome radiografías, en un instante muy especial mientras yo estaba en una camilla llegue al cielo, hoy entiendo de que literalmente después de haber llegado conciente haberme bajado del auto por mis medios e ingresar al centro asistencial me encontraba en una camilla cubierto por una frazada, deje de existir y entiendo que si llegue al cielo fue porque salí de mi cuerpo, o sea en otras palabras estaba muerto.

Llegue al cielo y caminaba por el muy contento y gozoso de una forma indescriptible cual nunca lo he estado, muy feliz recorría los parajes y lugares hermosos que allí habían y avanzaba preguntando donde estaba mi premio y lo único que me interesaba era mi premio, ¿quien tiene mi premio? preguntaba, pero de una forma muy especial, dado que no habían palabras, sino que le preguntaba a personas que irradiaban santidad, con túnicas muy largas y que increíblemente no era necesario hablar, pero que al igual forma entendían lo que yo preguntaba.

De pronto vuelvo en si y me doy cuenta que estaba vivo, sin lugar a dudas, retomando un poco lo anterior ahí reflexiono y digo que si hubiera encontrado mi premio tal vez no habría vuelto y ya estaría gozando de las bendiciones de Dios en el cielo; pero también entiendo que el Señor me mando de regreso a la tierra para estar relatando este testimonio a muchas personas.

Mientras iba camino al quirófano el médico me dice: “caballero yo soy el que lo operará”, a lo que yo digo: “usted solo pondrá las manos doctor, porque quien me operará será el Señor”.

Cuando terminó la operación sentí un dolor intenso en mi pecho. Paso la mañana del día lunes 5 y alrededor de las 16 horas recuerdo que lloraba mucho, desconsoladamente y le decía al Señor: “gracias por todo lo que me has permitido hacer, gracias por haberme hecho tu siervo, pero mi ministerio llega hasta aquí porque renunciaré al pastorado para vivir tranquilo junto a mi familia, sin preocuparme de nada más y sin tener necesidad de pasar por esto que no tenía porque pasar”. Y lloraba agradeciendo a Dios por todo, eran mis pensamientos. Cuando estoy en esto, de tanto dolor y sufrimiento y tapado con las sabanas para que nadie me viera llorar, siento que me tocan el hombro y limpiando mis ojos para disimular un poco veo una enfermera que me saluda muy amablemente y me dice que ella era familiar de un antiguo hermano de la iglesia y en lo que pudiera cooperar no dudara en llamarla.

Quiero explicar antes de seguir que desde el día domingo a partir de las 23:45 aprox. Hasta las 16 horas del día lunes no había tenido ningún contacto con mi familia.

Aprovechando la amabilidad de esta enfermera le digo: “porqué no baja, mi esposa esta en la sala de espera y le dice por favor que quiero hablar con ella”, a lo que me responde: “es que no la conozco pastor” “no importa no se haga problemas el Espíritu Santo del Señor la va a guiar justo hasta donde ella esta, muy bien pastor me dijo y creyó (todo esto por fe dado que yo no sabia si mi esposa estaba ahí realmente).

Cuando la enfermera bajo, justamente estaba mi esposa ahí, esta niña la ve y se dirige directamente hasta ella y le pregunta ¿usted es la esposa del Pastor Espinoza? a lo que ella responde afirmativamente, entonces tenga la bondad de acompañarme; y la lleva derechamente a la sala donde yo me encontraba.

Llega mi esposa, me saluda muy cariñosamente y me pregunta como me encontraba, dado que se impresionó al verme conectado a tantas mangueras. Lo primero que yo le pregunto es por mis hijos y ella me dice que no me preocupe porque están bien y la iglesia también esta funcionando sin problemas, y me dice: “quédate muy tranquilo y recupérate, porque te traigo un mensaje del Señor”, mientras decía esto y sin perder un instante ora al Señor y le dice: “Padre estoy delante de ti cumpliendo lo que me has mandado a decir a tu siervo y en tu nombre Señor abro la Biblia para que tu hables a tu hijo”, inmediatamente comienza a leer <<>> .

Esta es la palabra del Señor para ti Arturo que Dios te bendiga y hasta luego y se fue.

Ella desconocía lo que yo había conversado con Dios y lo que había decidido con él. Reflexioné y sentí en mi ser ese versículo y realmente sentí ese ángel que me confortó, no me lo contaron, lo puedo decir con certeza que yo lo ví.

Meditaba, veía mi situación y empecé a comparar lo que el Salvador había sufrido. Flagelado, escupido, vituperado, escarnecido, golpeado, ridiculizado, por amor a mí; es más, llegó a la cruz del calvario a morir en propiciación de mi vida y yo qué he hecho por Él, si sólo he recibido bendiciones de parte de Él y todo lo que he pedido Él lo ha concedido. De haber sido asaltado, tener tres balazos en mi cuerpo, qué era en comparación en lo sufrido por Él. Operado, atendido muy bien en el hospital reflexionaba y sentía que me había comportado como un mal agradecido, por lo tanto empecé a revertir esa situación reconociendo que Él estaba por sobre el sufrimiento y dolor que yo tuviera y que si era necesario hasta moriría por él; y ya estaba pensando en salir pronto del hospital para seguir trabajando en su obra como Él lo desea y me sentí renovado, fortalecido con muchos bríos nuevamente.

Hubo un momento en mi recuperación que me agravé y tuve un alta de presión increíble, (a 24 para el que sabe de este tema), de tal forma de que era muy probable de que me diera un derrame cerebral, diabetes o que simplemente no quedara bien físicamente. De inmediato me trasladan a la UTI y en el trayecto siento la voz de una persona que me grita: ¡Pastor usted no se va a morir, porque el Señor se lo va a llevar en el rapto de la iglesia! Cuando traté de mirar quién había dicho estas palabras no vi a nadie.

Cuando llegué a la sala sucedió algo muy particular. Veo que entran 3 médicos y comienzan a conversar entre ellos y a observarme, comentaban algunas cosas y luego de unos 5 minutos se retiran y cuando iban en la puerta uno de ellos se devuelve, saca de un bolsillo de su delantal como un sobre pequeñito y me pasa una pastilla y me dice: “tómatela porque estas son las que tomo yo”. Esa fue la conversación que tuvimos y se retiro.

Vinieron otros médicos, me examinaron y entre ellos diagnosticaron que yo tenía un riñón podrido y me llevaron a la sala de rayos para verificar y ver si es que había que intervenir nuevamente, porque eso era lo que había producido el alza de presión.

Cuando me sacaron de ahí en el pasillo me encuentro con un Pastor brasileño amigo y le digo que ore por mí porque iban a ver las radiografías para volver a operarme, a lo que él accedió gustosamente y de inmediato sin ningún tipo de temor comenzó a orar y clamar a Dios a gran voz a tal punto que el auxiliar que llevaba la camilla se asustó y hasta se equivocó y se olvidó momentáneamente a donde íbamos, curiosamente reaccionó y atinó solamente una vez terminada la oración de este siervo.

Llegamos a rayos y el doctor me comenta y me dice: “mira, estas son tus radiográficas” y yo sorprendido verifico en esas placas que tenía todavía en mi cuerpo una bala. Hasta ese momento no lo sabía, lo desconocía.

Según lo que ellos habían diagnosticado de mis riñones quedó todo en nada porque estaban sanos, pero le insistí un poco acerca de esa bala que había en mi cuerpo todavía, lo que el admitió y me dijo: “esa bala no la pudimos sacar, porque está en un lugar imposible de operar dado que si lo hacemos tienes dos posibilidades: quedar inválido el resto de tu vida o morir”.

Un poco reticente a esta observación del médico y un poco reflexionando en la obra perfecta de Dios que no hace nada a medias, le dije al Señor: “Yo no predico más tu Palabra hasta que tu obra la hagas completa, porque entiendo que el enemigo quiere cambiar el rumbo de mí vida pero Tú, no lo has permitido, pero también entiendo que lo que Tú haces lo haces perfecto”.

El día viernes cuando me dieron el alta, me sorprendió la cantidad de hermanos que fueron a buscarme y que en caravana nos fuimos a la iglesia. Seguí mi recuperación en la casa.

Un día una hermana me visita y me dice: “El Señor me mostró que en su espalda a usted le aparece como un abultamiento pero dentro de eso, a usted le sacan algo. ¿Qué es? No sé. Ese es el mensaje del Señor para usted y que Dios lo bendiga.

Esto solo lo sabía mi esposa y yo pero también le había dicho a Dios que yo no iba a predicar su palabra si El no obraba perfectamente en mí.

Un día mientras caminaba por los pasillos de la Iglesia, tomo mi Biblia y la pongo en mi espalda clamando al Señor pidiendo que Él, no sé cómo, saque ese proyectil que había en mi cuerpo, lo curioso es que si le dijera que fue doloroso, no lo fue; que sentí un malestar, tampoco, pero yo sabía que Dios estaba corriendo esa bala, y cuando sentía esto clamaba con más fuerzas al Señor y no cesaba de orar en esa dirección.

Pasaron los días en esta situación en donde yo sentía que Dios estaba desplazando esa bala, llegamos al día jueves cuando despierto en la mañana y no podía moverme, le digo a mi esposa que tenía un dolor intenso en mi espalda, ella me examina como puede y detecta una protuberancia que era el motivo de mi dolor.

Inmediatamente llamamos al médico y le explicamos la situación. Llegando a casa me examina la espalda y exclama sorprendido: “¡no puede ser, no puede ser! ¿cómo? Yo preocupado e intranquilo le digo: “pero doctor dígame ¿qué es lo que no puede ser? “Hombre por Dios, es la bala que está entre piel y carne. Mira sacar un diente es más difícil que extraerte la bala, pero no puede ser”, comentó perplejo, estupefacto. En el mismo momento le digo: ese es mi Dios, ese es mí Señor que hizo el milagro de desplazar esa bala en mi espalda, ¡GLORIA A DIOS!

Lo único que tienes que hacer es llamar a tu cirujano, contarle esto y decirle que extraiga esa bala.

Nos comunicamos con el cirujano, nos dió ora para juntarnos y muy sorprendido no se explica cómo esa bala se trasladó de en medio de un puñado de nervios; tuvo que subir doblar y pasar por las vértebras de la caja toráxica y salir por entremedio de las vértebras y llegar hasta donde se encuentra ahora, justo para extraerla. Mañana a las ocho de la mañana te espero en el hospital para sacarte la bala.

De vuelta en mi casa nos preparamos, para el próximo día salir temprano para ser intervenido.

Llegamos casi juntos con el doctor al hospital y me llevó de inmediato a la atención ambulatoria y dice que me prepare mientras él buscaba los instrumentos para la operación. Mi pensamiento era que iba a quedar nuevamente hospitalizado por un par de días y comencé a cambiarme de ropa y me pregunta ¿qué estas haciendo?, yo le respondo que preparándome para ser enviado a alguna sala para posteriormente ser intervenido, el sonriendo me dijo: “tiéndete sobre la camilla” y con un bisturí corta, extrae y sutura. No fueron más de diez minutos los que estuve en el hospital.

Una vez extraído el proyectil me dice, éste era tu problema, míralo esta bala era tu problema una y otra vez insistentemente, éste era tu problema. Yo entendía de parte del Señor que me decía todo lo contrario: “aquí esta la bala, predica mi Palabra, predica mi Palabra”. Agradecí a Dios y testimonié públicamente la obra que Él había hecho en mí.

Él me ha llevado a muchos países a través del mundo para contar mi testimonio y sé que Dios ha bendecido a muchas personas a través de él.

Para terminar sólo me resta decirles que en la vida siempre vamos a tener problemas, no porque seamos hijos de Dios estamos exentos de éstos. El Señor dijo claramente: “Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis” (Juan 13:15; 1 Pedro 2:21).

El tuvo que llegar hasta la cruz del calvario, qué no hicieron en contra de nuestro Salvador y eso es lo que no entendemos a veces, creemos que por ser hijos del Señor no tenemos que pasar dificultades o angustias. Dios dice por su palabra: En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo.

Creo que esas palabras son las que nos llenan de fuerzas en esos momentos de tanto dolor y angustia. Si tú sientes que no hay nadie a tu lado, piensa que Dios está muy cerca de ti esperando que te vuelvas a Él para acariciarte, llenarte de amor, paz y consuelo.

DIOS TE BENDIGA.

www.cristoesturuta.cl

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TERCER CIELO

Lo conforman Juan Carlos Rodríguez quien nació en la Republica Dominicana en 1981 y Evelyn Herrera nacida en Phoenix Arizona (EEUU), en 1985. Cantantes de música cristiana con letras inspiradoras en diversos géneros.

Se iniciaron en la música cantando en iglesias, Juan Carlos en la República Dominicana y Evelyn en Phoenix en la que su padre ejercía de pastor. Aprovechando sus dotes para la música, Evelyn inició su carrera en solitario grabando su primer disco a los 13 años con un repertorio de baladas que conservaba la influencia en la que había nacido y que caracterizaría siempre su estilo.

En el 2006 Evelyn y Juan Carlos se casaron después de dos años de noviazgo y Evelyn vino a ser parte de Tercer Cielo despues de que uno de sus integrantes principales y fundadores (Marcos Yaroide) decidió lanzarse como solista y abandono el grupo. Desde entonces ahora junto a Evelyn han grabado 3 discos: "Llueve", "Hollywood" y su mas reciente álbum titulado "Gente común, sueños extraordinarios".

Alcanzaron la aceptación de seguidores no solo del ambiente musical cristiano sino del mainstream comercial secular y comenzaron a ser conocidos por canciones como "Yo Te Extrañaré", "Héroe", "Cada Día" entre otros temas que brillaron por la calidad sonora e interpretación.

Su álbum Hollywood vendió más de un 90 mil copias combinadas en Puerto Rico y Estados Unidos, y su tema "Yo Te Extrañaré" consiguió colocarse en la número uno de las listas de éxitos en Puerto Rico, Centro América, y en posiciones importantes en Estados Unidos como en España en la radio cristiana y parte de las seculares.

A lo largo de 9 años de una carrera incansable, Tercer Cielo ha visitado en giras casi todo Latinoamérica y parte de Europa, han sido de influencia a miles de jóvenes con su mensaje de esperanza, amor, exito y fe en Jesucristo a través de sus álbumes y se encuentran en promoción de su mas reciente álbum "Gente común, sueños extraordinarios".

Después de lograr exelentes resultados su álbum "Hollywood", Tercer Cielo regresa con 15 nuevas canciones contenidas dentro de lo mas reciente titulado "Gente común, sueños extraordinarios". La nueva propuesta de este dúo que a través de su música ha probado la calidad suficiente para cruzar al mainstream secular con una música refrescante y de letras positivas.

"Gente Común, Sueños extraordinarios" nace de las vivencias propias de Juan Carlos y Evelyn en momentos duros de la vida e invita a seguir soñando y luchando aquellos que persiguen el propósito de su vida incansablemente cada día. Canciones como "Mi Ultimo Día", "Creeré" y "Por Fe" desde ya traen testimonios personales de gente que en un momento de su vida recibió fortaleza a través de estos temas.

www.myspace.com/tercercielo99

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DESCANSA EN LA PALABRA

La inseguridad nos inquieta. Pero el deseo de Dios para ti y para mí es que no estemos ansiosos por nada. Dios quiere que descanses en su Palabra. Entrar a ese descanso es el reto que todo problema te presenta hoy día, y fue el reto que enfrentaron los israelitas que se encontraron confrontando al gigante llamado Goliat.

Cuando se cree en las promesas de Dios, no tienes por qué tolerar a ningún gigante en tu vida. Eres heredero del mismo pacto que Dios hizo con Abraham (Gálatas 3:29). ¿Cuánto tiempo has tolerado al gigante de la inseguridad? ¿Crees que «poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra» (2 Corintios 9:8)? ¿O has optado por permitir que la inseguridad reine en tu vida y te impida perseguir tus metas o confiar? Si no la controlas, la inseguridad se convertirá en una fortaleza que influirá en todo lo que hagas.

Catorce generaciones antes de la batalla con Goliat, Dios le dio a Abraham su palabra acerca de cómo lo cuidaría. Él le prometió: «Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré» (Génesis 12:3). ¿Cuán firme es tu fe en la promesa de Dios de bendecir y proteger a los que están en buena relación con Él? Si continúas escapando de los gigantes en tu vida, nunca verás el poder de Dios manifestado.

Hay una diferencia entre aprender la Palabra de Dios y descansar en ella. Descansar implica que has cesado de dejar de dudar y has dejado de ser influido por realidades del presente. No hay ninguna inseguridad que esté fuera de la capacidad de sanar de Dios. Nada es demasiado difícil para Él. Dios dice: «He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne, ¿habrá algo que sea difícil para mí?» (Jeremías 32:27).

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BRILLA


"Brilla" tema que se desprende de la producción "Blest en Vivo" de Blest, grabado en el año 2009.

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