LA GRAN COMISION

Hno. Yiye Ávila
Marcos 16:15-18

La proclamación de este mensaje es responsabilidad de toda persona nacida de nueva, lavada por la Sangre del Cordero. Dios nos hace responsables de cumplir con esta encomienda:

I. Mandato para difundir el Evangelio
1.Su extensión es mundial. (por todo el mundo)
2.Cristo murió por los pecadores de toda la humanidad. (Ro. 3:23)
3.Características de este mandato:
A. Será predicado por todo el mundo y a toda criatura. (Mr. 16:15; Mt. 24:14)
B. Seremos testigos de Cristo hasta lo último de la tierra. (Hch. 1:8)
C. Haciendo discípulos en todas las naciones. (Mt. 28:19; Lc. 24:47; Mr. 13:10)

II. Condición para cumplir la encomienda
1. Tenemos que ser investidos de poder del Espíritu Santo. (Lc. 24:49; Hch. 1:8)
2. Esto nos capacita para realizar la tarea de llevar el evangelio a las naciones con demostraciones de poder.
A. Poder para hablar con autoridad (Hch. 4:33, 6:8,10; 1 Co. 2:4)
B. Es el Espíritu Santo, quien nos da valor para ser los testigos de la causa de Cristo. Lo que implica que aun si la situación requiriera morir por la verdad del Evangelio, Él nos dará las fuerzas para ello.
C. Valor para denunciar el pecado (Mi. 3:8)
D. Poder para sanar y echar fuera los malos espíritus (Hch. 19:11-12)
E. Fortaleza espiritual (Ef. 3:16; Hch. 9:31)

III. Promesa
1. La presencia del Señor estará con nosotros todos los días hasta el fin del mundo (Mt. 28:20, 18:20)
2. Su presencia nunca nos abandonará. (Jn. 14:16-17)
3. Esa promesa es para motivar y obedecer Su mandato.

IV. Conclusión
Es nuestro deber compartir con otros las bendiciones que hemos recibido del Señor. La meta final es alcanzar y conquistar a cada vida que camina como oveja que no tiene pastor. Tenemos que echar mano de todos los recursos que Dios ha puesto a nuestra disposición para acometer esa empresa divina. “Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar.” (Jn. 9:4)

www.yiyeavila.org

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