«Solía ser una mujer a la que todo el mundo temía», dice Xie Yanqing, quien trabaja desde 1986 en la imprenta de Biblias china Amity Printing Press. «Era agresiva y vulgar, y para nadie era agradable estar conmigo».
Es difícil imaginar esto de una mujer que hoy muestra una sonrisa cálida y a quien se la conoce por su naturaleza apacible y gentil. Pero Xie habla con mucha honestidad de la clase de persona que era, incluso al punto de admitir que se robó una Biblia de la imprenta, porque quiere que la gente entienda cómo Jesús la ha cambiado profundamente.
Huyó
«Mi vida cambió ciento ochenta grados el día que me hice cristiana», afirma. «Sucedió en 1999, cuando estaba confrontando algunos problemas familiares. Mi esposo me había abandonado, vendió nuestra casa y huyó con todo nuestro dinero. Había acumulado numerosas deudas en sus tratos comerciales, y muchos de los acreedores vinieron a exigirme que les pagara.
Mi hijo tenía ocho años en esa época, y yo no podía pagarles. Tuvimos grandes problemas financieros, y mi hijo y yo nos mudamos a casa de mi madre donde permanecimos por un tiempo.
«Fue en esa época cuando una amiga me invitó a la iglesia. Mientras entrábamos en el edificio me conmovió un hermoso canto que entonaban, y comencé a llorar. Varias personas se dieron cuenta y se acercaron para consolarme.
Es difícil imaginar esto de una mujer que hoy muestra una sonrisa cálida y a quien se la conoce por su naturaleza apacible y gentil. Pero Xie habla con mucha honestidad de la clase de persona que era, incluso al punto de admitir que se robó una Biblia de la imprenta, porque quiere que la gente entienda cómo Jesús la ha cambiado profundamente.
Huyó
«Mi vida cambió ciento ochenta grados el día que me hice cristiana», afirma. «Sucedió en 1999, cuando estaba confrontando algunos problemas familiares. Mi esposo me había abandonado, vendió nuestra casa y huyó con todo nuestro dinero. Había acumulado numerosas deudas en sus tratos comerciales, y muchos de los acreedores vinieron a exigirme que les pagara.
Mi hijo tenía ocho años en esa época, y yo no podía pagarles. Tuvimos grandes problemas financieros, y mi hijo y yo nos mudamos a casa de mi madre donde permanecimos por un tiempo.
«Fue en esa época cuando una amiga me invitó a la iglesia. Mientras entrábamos en el edificio me conmovió un hermoso canto que entonaban, y comencé a llorar. Varias personas se dieron cuenta y se acercaron para consolarme.
La preocupación y la compasión de ellas eran tan genuinas, que abrí mi corazón y les conté mis dificultades. Sentí como que estaba en casa entre ellos, y esa misma noche me hice cristiana.
Cambió su vida
«Al día siguiente en el trabajo, mis colegas inmediatamente notaron que algo me había sucedido: decían que les costaba trabajo reconocerme. Me preguntaron qué me había pasado, y les dije que Jesús había cambiado mi vida. Muchos de ellos no sabían lo que era ser cristiano, ni yo tampoco, pero yo sí sabía una cosa con certeza: que el Dios cristiano me había cambiado ese día en la iglesia.
«Varios meses después tuve un sueño en el que vi a mucha gente que se ahogaba. Sabía que tenía que hablar de mi fe. No sabía mucho de la Biblia, a pesar de que trabajaba en la producción en la Amity Printing Press. Pero tenía una Biblia en casa que me había robado unos años antes, antes de hacerme cristiana. Comencé a leerla, y todavía lo hago, y cada día siento que Dios me habla por medio de ella».
Fue a través de la lectura de la Biblia que Xie también encontró la esperanza de que su vida mejoraría.
«Un día, mientras oraba, escuché una voz que me decía que leyera Isaías 30. Cuando leí el pasaje sentí que había sido escrito para mí; era acerca de las dificultades que la gente de Israel sufrió. Sentí que Dios me prometía que tendría mi propia casa y que mi esposo regresaría».
Y eso es exactamente lo que ocurrió. El esposo de Xie se puso en contacto con ella y le preguntó si podía regresar a la casa con ella. Estaba en otra parte del país, sin dinero para los boletos del tren, así que Xie fue a buscarlo y lo trajo a casa. En el viaje del tren les contó a dos personas acerca de su fe, y ellas decidieron que querían saber más del cristianismo.
El esposo
Su esposo también se convirtió, pero todavía necesita estímulo para asistir a la iglesia, por eso Xie va a menudo a los cultos del domingo sola, aunque él asiste al estudio bíblico mensual y a las sesiones de culto de un pequeño grupo que Xie comenzó con otras siete parejas.
En cuanto al trabajo de la Amity Printing Press, Xie está orgullosa de ser parte de él: «Después de hacerme cristiana, trabajar aquí me ha dado mucho gozo», dice sonriendo. «Oro por las Biblias, para que ellas bendigan a todos los que las reciban».
Cambió su vida
«Al día siguiente en el trabajo, mis colegas inmediatamente notaron que algo me había sucedido: decían que les costaba trabajo reconocerme. Me preguntaron qué me había pasado, y les dije que Jesús había cambiado mi vida. Muchos de ellos no sabían lo que era ser cristiano, ni yo tampoco, pero yo sí sabía una cosa con certeza: que el Dios cristiano me había cambiado ese día en la iglesia.
«Varios meses después tuve un sueño en el que vi a mucha gente que se ahogaba. Sabía que tenía que hablar de mi fe. No sabía mucho de la Biblia, a pesar de que trabajaba en la producción en la Amity Printing Press. Pero tenía una Biblia en casa que me había robado unos años antes, antes de hacerme cristiana. Comencé a leerla, y todavía lo hago, y cada día siento que Dios me habla por medio de ella».
Fue a través de la lectura de la Biblia que Xie también encontró la esperanza de que su vida mejoraría.
«Un día, mientras oraba, escuché una voz que me decía que leyera Isaías 30. Cuando leí el pasaje sentí que había sido escrito para mí; era acerca de las dificultades que la gente de Israel sufrió. Sentí que Dios me prometía que tendría mi propia casa y que mi esposo regresaría».
Y eso es exactamente lo que ocurrió. El esposo de Xie se puso en contacto con ella y le preguntó si podía regresar a la casa con ella. Estaba en otra parte del país, sin dinero para los boletos del tren, así que Xie fue a buscarlo y lo trajo a casa. En el viaje del tren les contó a dos personas acerca de su fe, y ellas decidieron que querían saber más del cristianismo.
El esposo
Su esposo también se convirtió, pero todavía necesita estímulo para asistir a la iglesia, por eso Xie va a menudo a los cultos del domingo sola, aunque él asiste al estudio bíblico mensual y a las sesiones de culto de un pequeño grupo que Xie comenzó con otras siete parejas.
En cuanto al trabajo de la Amity Printing Press, Xie está orgullosa de ser parte de él: «Después de hacerme cristiana, trabajar aquí me ha dado mucho gozo», dice sonriendo. «Oro por las Biblias, para que ellas bendigan a todos los que las reciban».
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