RHEMA PARA UN ALMA DEPRIMIDA

La depresión es un trastorno del ánimo, hoy con alcance epidémico que afecta la manera de pensar y el organismo de la persona sin importar edad o sexo. La forma en como vemos y manejamos las situaciones de la vida, el hecho de no aceptar cambios, el reto (inseguridad o miedo) ante algo nuevo, afecta nuestro pensamiento y por consiguiente nuestra conducta y autoestima. Afecta también nuestra perspectiva de la vida y nuestros patrones de comidas y sueño. Creo que se puede asociar el origen de esta enfermedad en algunos casos, con la capacidad que se tenga para enfrentar y resolver diversas situaciones.

Para un niño(a) la pérdida de una mascota, el divorcio de sus padres, burlas por sus compañeros de escuela o familiares, llamarle por sobrenombres, el rechazo, mudarse a una nueva vecindad, sacar una mala nota en la escuela, un regaño de sus padres, etc., son situaciones que pueden llevarle a una depresión. Si no hay otra persona que le ayude, le enseñe a canalizar cada situación con inteligencia y dominio propio, puede caer víctima de una depresión severa, incluso suicidarse buscando una salida a la presión que está recibiendo. Lo que para un adulto es algo común, para un niño puede ser un gran reto dificil de entender. El suicidio no ofrece solución a ningún problema, es un acto de cobardía.

Lastimar a un niño conlleva enfrentar juicio ya dictado por Dios (Mr. 9:42). La comunicación efectiva es fundamental para la sana convivencia de la familia. Los niños no son adultos pequeños, son personas en proceso de desarrollarse, crecer y aprender. Cada niño es distinto de cualquier otro. Dependen de un adulto todo el tiempo, por lo que son éstos, los encargados de detectar cambios en ellos y hacer lo propio. Es su responsabilidad dialogar con él (ella) sobre lo que les preocupa; creerle, y tomar en serio su situación y trabajar con lo que les agobia.

Una buena terapia debe incluir el Rhema de la Palabra de Dios para su crisis. La Palabra de Dios es medicina, es bálsamo a nuestro cuerpo y esto incluye, nuestra mente, alma y emociones. Lo que se persigue con esto es que ellos aprendan que son criaturas con propósito de Dios, que El les ama siempre y como son. Que fueron creados por Dios para ser de bendición e igualmente Dios cumplirá Su propósito en ellos (Sal. 138:8). "La bendición de Dios es la que enriquece y no añade tristeza con ella" (Pr. 10:22). Es importante que aprendan a conocer y a creer en el Dios de la Biblia y Su Palabra. Orar con ellos con sabiduría y claridad de manera que ellos puedan aprender a depender y confiar en Dios a través de la oración.

Le presentamos algunas señales que presenta un niño(a) en depresión ante una perspectiva bíblica. La idea es que ante cada señal de peligro, se le lleve a manera de ayuda un rhema de la Palabra de Dios (Rhema -- Palabra de Dios para una situación específica). La Palabra desatada con fe obra para lo que es enviada. "Ciertamente, la palabra de Dios es viva y poderosa, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de los huesos, y juzga los pensamientos y las intensiones del corazón. Ninguna cosa creada escapa a la vista de Dios. Todo esta al descubierto, expuesto a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas" (He. 4: 12-13). El amor, la paciencia y la comunicación efectiva son fundamentales como parte de la terapia.


1. Tristeza persistente o llanto.
La presencia de Dios en tu vida cambiará todo. Los rescatados por el Señor se llenarán de gozo y alegría. El dolor y el llanto se apartará de ti (Is. 51:11).

2. Pérdida de interés en su actividad favorita o inhabilidad para llevar a cabo la misma.
Anímate, sé fuerte y valiente. No tengas miedo ni te asustes, pues el Señor tu Dios siempre te acompañará, nunca te dejará ni te abandonará (Dt. 31:6).

3. Aburrimiento persistente y falta de energía o motivación.
Dios te da a conocer la senda de la vida, Jesús es el camino a la vida, te llenará de alegría en tu presencia y de dicha eterna a tu derecha (Sal. 16:11; Jn. 14:6).

4. Aislamiento social.
Dios te tiene en cuenta, se preocupa por ti y te protege. "Pero, tú, Señor, me rodeas cual escudo; tú eres mi gloria; ¡tú mantienes en alto mi cabeza! (Sal. 3:3).

5. Pobre concentración y problemas académicos.
Dios tiene cuidado de ti y si hablas con El y le pides ayuda, lo hará. "Pon en manos del Señor todas tus obras, y tus proyectos se cumplirán" (Pr. 16:3).

6. Cambios en los problemas alimentarios.
Al profeta Elías le ocurrió lo mismo, se deprimió y no comía. Pero Dios le habló y le dijo que se levantara y comiera porque todavía tenía que vivir. Después que el profeta comió se sintió fuerte y pudo caminar (1 R. 19:5-7).

7. Expresar sus ideas de escapar de la casa o intertarlo.
En medio de tu situación, Dios es tu refugio. El no te abandonará nunca. "Tú eres mi refugio; tú me protegerás del peligro y me rodearás con cánticos de liberación" (Sal. 32:7).

8. Comportamiento autodestructivo.
Dios te creó con un propósito. Te formó en el vientre de tu mamá y te veía mientras crecías. Tú eres una creación admirable de Dios. Eres una persona a la que Dios conoce y llama por su nombre. Dios conoce tu nombre y te llama por él (Sal. 139:13-16).

9. Expresa verbalmente sus deseos de morir o intentar suicidarse.
Dios te dio la vida que te trajo al mundo y desea darte vida más allá de ella, vida en abundancia para que Sus propósitos contigo se puedan cumplir (Jeremías 29:11).

10. Ausencia frecuente a la escuela con la excusa de sentirse enfermo.
"El Señor levanta a los caídos y sostiene a los agobiados" (Sal. 145:14).

11. Períodos de coraje y hostilidad.
La oración eficaz del justo puede mucho (Stgo. 5:16) ..... Dios es Dios de paz, y a paz nos llama.

12. Sentimiento de minusvalía (problemas de autoestima)
Dios está listo para ayudarte porque tú eres importante para El. Tú vales mucho para Dios y con Su ayuda puedes levantar tu cabeza y decir: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (Fil. 4:13). "Cuando te llamé, me respondiste; me infundiste ánimo y renovaste mis fuerzas" (Sal. 138:3). Nunca te compares con nadie. Eso trae frustración y tristeza cuando no nos vemos a nivel del otro.

www.yiyeavila.org

0 comentarios:

ESCRIBIR UN COMENTARIO