"Y él os dió vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. Efesios 2 : 1 - 10".
El Evangelista Eliezer Soto fué un niño maltratado. El hogar de sus padres se disolvió tras el divorcio de éstos. Su mamá llena de amarguras tenía que criar sola cinco hijos. El ambiente se tornó difícil para todos. Su hermano mayor entró en las drogas y él tenía que presenciar todo el quehacer de su hermano allí en su misma casa. Se iba acumulando en su corazón una terrible rebeldía. Esto culminaba con los golpes que recibía de los compañeros de su escuela casi a diario y donde él no contestaba por igual, por ser un niño muy humilde. Pero aquella rebeldía entró a su corazón y decidió convertirse en un joven malo. Entró al mismo mundo perdido que su hermano y de ahí en adelante su vida fue un martirio. El diablo lo esclavizó hasta lo sumo, llevándolo a perder su libertad tras las rejas. Su desesperación fue grande estando en ese terrible lugar. Tan grande, que comenzó a clamar a Dios, Dice la Palabra: "Clama a mí y yo te responderé". El Evangelista, Eliezer nos dice: "La mano poderosa de Dios comenzó a obrar en mi vida. Un día apareció en mi cuarto una nube y tenía unas coronas de oro. Yo la vi y no entendía que en esa visión, Dios me estaba ofreciendo la Corona de la Vida Eterna. Desapareció esa visión y apareció el ángel de la muerte en mi cuarto. Lo vi y entendí que si no me convertía al Señor me iba a perder. Clamé a Dios y El me salvó de la muerte".
"Salí libre y me fui a la iglesia y mientras un evangelista predicaba, rendí mi vida a Dios y allí Dios me habló y me dijo que tenía un Ministerio para mí. Mi vida cambió totalmente. Se llenó de gozo y de paz mi corazón desde entonces. Cuando Cristo entra al corazón del hombre todo cambia. Dios todo lo transforma y lo hace nuevo. El Señor me ha llevado a diferentes países predicando Su Palabra. He visto cómo las almas vienen a los pies de Jesucristo arrepentidas de sus pecados. Enfermos son sanados y la gloria de Dios se manifiesta en forma gloriosa".
El Evangelista Eliezer Soto fué un niño maltratado. El hogar de sus padres se disolvió tras el divorcio de éstos. Su mamá llena de amarguras tenía que criar sola cinco hijos. El ambiente se tornó difícil para todos. Su hermano mayor entró en las drogas y él tenía que presenciar todo el quehacer de su hermano allí en su misma casa. Se iba acumulando en su corazón una terrible rebeldía. Esto culminaba con los golpes que recibía de los compañeros de su escuela casi a diario y donde él no contestaba por igual, por ser un niño muy humilde. Pero aquella rebeldía entró a su corazón y decidió convertirse en un joven malo. Entró al mismo mundo perdido que su hermano y de ahí en adelante su vida fue un martirio. El diablo lo esclavizó hasta lo sumo, llevándolo a perder su libertad tras las rejas. Su desesperación fue grande estando en ese terrible lugar. Tan grande, que comenzó a clamar a Dios, Dice la Palabra: "Clama a mí y yo te responderé". El Evangelista, Eliezer nos dice: "La mano poderosa de Dios comenzó a obrar en mi vida. Un día apareció en mi cuarto una nube y tenía unas coronas de oro. Yo la vi y no entendía que en esa visión, Dios me estaba ofreciendo la Corona de la Vida Eterna. Desapareció esa visión y apareció el ángel de la muerte en mi cuarto. Lo vi y entendí que si no me convertía al Señor me iba a perder. Clamé a Dios y El me salvó de la muerte".
"Salí libre y me fui a la iglesia y mientras un evangelista predicaba, rendí mi vida a Dios y allí Dios me habló y me dijo que tenía un Ministerio para mí. Mi vida cambió totalmente. Se llenó de gozo y de paz mi corazón desde entonces. Cuando Cristo entra al corazón del hombre todo cambia. Dios todo lo transforma y lo hace nuevo. El Señor me ha llevado a diferentes países predicando Su Palabra. He visto cómo las almas vienen a los pies de Jesucristo arrepentidas de sus pecados. Enfermos son sanados y la gloria de Dios se manifiesta en forma gloriosa".
Revista La Fe en Marcha
Ministerio Cristo Viene
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